El valor $$$$ del BIM

A la hora de hablar con el cliente sobre nuestro próximo proyecto BIM normalmente surgen las mismas preguntas, “¿cuánto cuesta?” para clientes nuevos en el rubro, “¿cuánto cuesta la hora?”, “¿cuánto por metro cuadrado?” para algunos un poco entendidos del tema. Veamos de qué manera podemos abordar este tema…

 

La ecuación 2+2=4 no funciona bien al momento de definir un precio para servicios de este tipo. Por una parte, cada proyecto tiene su propia escala y complejidad, y por otra, existe gran cantidad y variedad de tareas que uno como consultor puede realizar dentro del proyecto, así como también -con mucha suerte- encargarse del proyecto completo.

Dentro de estas tareas es posible mencionar el modelado 3D, la coordinación entre disciplinas, la preparación de reportes de interferencias, la programación de obra, la generación de planos y documentos técnicos como los más conocidos, aunque también existen otros tales como la actualización del modelo y de la documentación 2D en base a fotos, dibujos a mano, nubes de puntos; el cargado de información para operación y mantenimiento, la extracción de cantidad de materiales, el análisis estructural y energético, la producción de documentos conforme a obra, –as built-, la auditoría de modelos, la implementación y capacitación BIM, entre muchos otros más.

Como mencionamos al comienzo, no hay un método por excelencia para determinar un precio BIM. Existen varias formas de cotizar las tareas anteriores: podemos establecer un precio por hora, por metro cuadrado, por piso, por entregable, por fases y todas las opciones que se nos ocurran.

Además, no siempre contamos con la información necesaria del proyecto. Si es un cliente nuevo tendremos que firmar un acuerdo de confidencialidad, -NDA, no disclossure agreement- para poder revisar la documentación del proyecto y entender su complejidad. Peor aún, y muy común en el mundo de la construcción, muchas veces no hay tiempo para firmar este acuerdo y necesitamos poner un precio en el momento o por teléfono, arriesgando nuestra utilidad al establecer un valor sin conocer las características del proyecto o, caso contrario, perder la oportunidad si no lo hacemos a tiempo.

Es por ello que es importante poner sobre la mesa la mayor cantidad posible de condicionantes antes de cerrar nuestra propuesta, lo que aquí llamaremos “no es lo mismo”.

  • El tiempo es una variable fundamental. No es lo mismo entregar el primer piso del modelado en una semana o en tres, así como no es lo mismo si tenemos que pagar horas extras en nuestra área de producción. Seamos precavidos y aclaremos estas condiciones con nuestro cliente.
  • El tipo de tarea. Existen tareas que pueden ser presupuestadas por hora como lo es el caso de la generación de planos 2D, donde podemos estimar cuántas horas le tomará a un modelador realizar ese trabajo. No es lo mismo el caso de la extracción de información para cuantificaciones: una persona capacitada puede crear 10 tablas en una hora, pero el entregable tiene mucho más valor para el cliente que la misma hora aplicada a la producción 2D de la que hablábamos en el primer caso. Finalmente, no es lo mismo un reporte de problemas de diseño, en donde si bien se parte de un reporte de interferencias que Navisworks puede hacer de manera automática en un minuto, necesitaremos de un técnico especialista que sepa diferenciar cuáles son los problemas críticos de los menos importantes y proponer las mejores soluciones. En este último ejemplo no hacemos referencia a una cuestión de tiempo sino de valor agregado.
  • El uso del BIM. La finalidad del BIM para el proyecto nos llevará a definir inevitablemente el nivel de detalle –LOD, Level of detail- que tendrá nuestro modelo. Muchas veces el mismo puede ser establecido por el cliente mientras que en otros casos, con clientes nuevos en el rubro, tiende a ser parte de nuestra sugerencia. No es lo mismo un modelo para cuantificación con Nivel de Detalle 200 donde podremos modelar los elementos de manera genérica a fin de obtener cantidades generales de materiales como concreto y acero, que un nivel de detalle 300 o mayor, donde tendremos que especificar por ejemplo las capas y espesores de los materiales que forman parte de los muros. Para más información sobre LOD visitar http://bimforum.org/lod/
  • El tipo de Proyecto. No es lo mismo un edificio de oficinas de planta libre que un edificio de viviendas, un hospital, una planta de tratamiento o un centro comercial. El tipo de proyecto nos ayudará a entender la complejidad del modelo. No es lo mismo un edificio 10 pisos con planta tipo que un edificio de 4 plantas diferentes.
  • La información con la que contamos. Como mencionamos al comienzo, no podremos estimar de la misma manera un proyecto en el cual contamos con información de hasta el último detalle que uno en donde sólo hemos visto una foto o un render. Cuando manejamos altos grados de incertidumbre es imposible desglosar nuestras tareas y definir claramente el tiempo que nos tomará dicho trabajo por lo que no seremos capaces de preparar una cotización muy ajustada. En este caso, será necesario agregar porcentajes que puedan darnos un margen para cubrir esta incertidumbre.
  • La Calidad de nuestro trabajo. Aunque consideramos que la calidad es indispensable, no es lo mismo un trabajo realizado por un modelador con poca experiencia que un trabajo elaborado por un especialista. Una buena calidad de trabajo y de la información que contiene nuestro modelo BIM nos permitirá aprovechar al máximo los beneficios de cada herramienta y presentar mejores entregables.
  • Finalmente, nuestros costos también deberán ser tenidos en cuenta a la hora de estimar el valor del proyecto. No es lo mismo un cliente con el que trabajamos hace tiempo, el cual puede que nos llame por teléfono y nos encargue un trabajo, que un cliente nuevo por el que tengamos que invertir en viajes, alojamiento, marketing, etc. No nos olvidemos tampoco de nuestros costos fijos tales como el valor/hora de nuestro equipo, tanto modeladores como coordinadores y encargados de chequeos de calidad, etc., y otros costos como licenciamiento, equipos y el valor de transacciones bancarias sobre todo cuando trabajamos para fuera del país.

Los puntos anteriores son los principales condicionantes, pero cada proyecto o cliente puede tener muchas variables adicionales. Si tenemos la suerte de contar con la información del proyecto, es imprescindible dedicar el tiempo necesario para entenderlo a fondo a fin de poder proponer al cliente las mejores estrategias para abordar el proyecto en base a nuestros conocimientos y experiencia.

El entendimiento del proyecto en conjunto con nuestro conocimiento de Procesos BIM podrá también darnos la capacidad de recomendar a nuestro cliente nuevas posibilidades y oportunidades en base al trabajo solicitado. En otras palabras, sugerir nuevas tareas que podemos realizar con el mismo modelo o con el trabajo que ya realizamos, fomentando una venta consultiva y explotando los beneficios de cada herramienta. Por ejemplo: “Aprovechemos el modelo que generamos para coordinación para extraer las partidas de materiales y programar su llegada a la obra”.

Para los clientes nuevos en el rubro, el BIM pareciera ser ese objeto tridimensional y mágico que va a resolverles todos los problemas, aunque no sepan bien de qué manera empezar. Allí es donde entra en juego nuestra capacidad de elaborar y proponer soluciones a medida de sus necesidades y hacerles entender que el precio de nuestros servicios no tiene que ver solamente con los entregables, sino también con la solución a sus problemas y con el valor agregado que estamos aportando en un proyecto complejo en base a nuestra experiencia y buenas prácticas.

Hagamos que el cliente nos elija por la calidad de nuestro trabajo, la rapidez de nuestras respuestas, nuestro compromiso con el proyecto y el cumplimiento de nuestras promesas y no solo por el precio de nuestros servicios.

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